«Tenemos que discutir qué país queremos, sobre datos reales, no leyendas ni tergiversaciones, para llegar a conclusiones aceptadas por todos, para siempre, no poner otro remiendo para ir tirando. Y si no somos capaces de ello, si una o las dos partes se empeñan en ser más que la otra, no habrá más remedio que llegar al choque o a la ruptura, y que Dios reparta...
Suscribete para leer la noticia completa:

