«El mundo no es el mismo en el que vivieron Catalina la Grande, Isabel la Católica, ni mucho menos Boadicea, pero hay en él aún bastantes impedimentos que hacen que tengamos más dificultad que ellos para conciliar nuestra vida profesional con la personal. Hemos demostrado que en circunstancias extraordinarias somos tanto o más eficaces que los hombres»
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