«No, nuestro mundo no está hecho ya de ruido y furia. No es que tampoco signifique gran cosa, ni tenga sentido alguno. Igual que todos los mundos, más o menos. Pero, esta vez, el simulacro que construye sentidos, finalidades, armónicos desastres tras el avance del bosque andante, no lo alza William Shakespeare. Lo impone el mando a distancia de la telebasura...
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