«Fue en Toledo donde Doménico se encontró a sí mismo y se convirtió en el mejor exponente de aquella España: ese “Renacimiento espiritual” (Dvorak) que buscaba la expresión más que la pura belleza clásica. ¿Qué música escucharía El Greco mientras concebía y pintaba “El entierro del conde de Orgaz”?»
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