«Una pregunta se impone sin remedio: ¿quién vigila a los vigilantes? Juvenal se la hizo en su sexta sátira (Quis custodiet ipsos custodes?), allá por los tiempos de Trajano y Adriano, pero su sombra cruza impávida el aluvión insomne de la Historia, desde la Roma de los césares hasta la era del panóptico 2.0»
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