«No es que la crisis y, mucho menos, la malevolencia de un equipo ministerial amenacen la enseñanza pública. Es que la previa destrucción de la enseñanza ha disminuido nuestros recursos para hacer frente a la crisis. En ninguna parte como en España se ha vivido a tanta velocidad y con tal profundidad el agotamiento de referencias culturales, la carencia de sentido...
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