La posteridad es un trozo de bronce sobre el que se cagan las palomas. O el nombre de una estación de metro. O la denominación de una calle, que tiene una farmacia en la esquina. Hasta ahora habíamos asistido al cambio de nombre y al derribo de estatuas, pero ha sido en Odesa donde han procedido al reciclaje, y han aprovechado una antigua estatua de Lenin para...
Suscribete para leer la noticia completa:

