En Siria, como en cualquier guerra, los niños no vienen al mundo con un pan debajo del brazo, lo hacen con trozos de metralla en la frente. Lo acabamos de comprobar en la cabecita de Amal, recién nacida en un hospital de Alepo, en un parto de urgencia al que su madre acudió tras resultar herida en un bombardeo. En la ambulancia iban sangrando también sus tres...
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