Hace una semana dejábamos a Saturno devorando a sus dos críos en Castelldefels (Barcelona) solo cinco días después de que se hubiera aparecido en un pueblo de Pontevedra, letal, inhumano, despiadado, sin una pizca de alma, para degollar a sus dos hijos con una radial. Ayer volvía a dar la cara en Toledo, en Villa de Don Fadrique, en la figura de una mujer que...
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