Lo vimos hace seis días en Moraña, como también lo lloramos hace cuatro años en Córdoba, con los niños de Bretón, Ruth y José; o hace trece en Santomera, cuando Paquita González entró en la habitación en la que dormían Francisco y Adrián, 6 y 4 años, e hizo que ya no despertaran más. Ayer ocurrió en Castelldefels, donde un padre liquidó a tiros a sus dos hijos,...
Suscribete para leer la noticia completa:

