Érase una vez una ciudad que aclamó la llegada de su nuevo Rey. Fue hace ya algún tiempo, pero aún hoy hay muchos testigos que lo recuerdan. Y no fue en un reino lejano, sino en este, en el nuestro: fue en España. Pero no fue en Madrid, ni en Santander, ni siquiera en Sevilla: fue en Barcelona. Y la multitud coreó vivas al Rey porque con él llegaron la libertad,...
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