Con dieciocho años, en Estados Unidos se pueden hacer un montón de cosas chulas, como fumar o votar en las elecciones, pero es con veintiuno cuando un muchacho se hace un hombre de verdad y empieza a disfrutar a lo grande de la vida: te dejan entrar en los bares, beber alcohol y tener armas. En Carolina del Sur, cuyo Parlamento mantiene en todo lo alto la bandera...
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