Cuando el año pasado el Banco Central Europeo examinó las posibilidades de supervivencia de las entidades financieras de la eurozona, los expertos de Fráncfort, metidos a ingenieros, se limitaron a comprobar su resistencia ante unas condiciones –sobra explicar que adversas– de carácter exclusivamente técnico. A partir del análisis de los activos de los bancos,...
Suscribete para leer la noticia completa:

