En los cuatro días de permiso que ha disfrutado esta semana, Isabel Pantoja solo ha abierto la boca para enseñar los dientes. Eso fue el día en que abandonó su celda, jaleada por las reclusas y por un grupo de incondicionales. Ayer, de vuelta al penal de Alcalá de Guadaíra (Sevilla), estuvo más contenida y taciturna. Ya les irá cogiendo el tranquillo a unos intermedios...
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