«Nos sentimos profundamente honrados, incluso abrumados», llegó a confesar ayer el Rey antes de abandonar París y cerrar una visita de Estado que a lo largo de esta semana ha venido a reforzar su figura institucional y su proyección exterior. Como sucede con la mejora económica, han tenido que venir de fuera para que lo tengamos en cuenta. Solo unos días después...
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