A finales de enero, cuando Syriza se hizo con los votos necesarios para gobernar Grecia, la economía helena detuvo su motor. Todo está parado, a la espera de no se sabe qué. Solo el dinero se mueve, pero hacia fuera, por el miedo. Cuatro meses después de que Alexis Tsipras inaugurase su revolución –una insumisión sellada en las urnas–, ha sido Grecia la primera...
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