Prenafeta y Alavedra –que así, por colleras, parecen el nombre de un despacho de abogados– fueron dos piezas claves del pujolismo, viejos conocidos de los tribunales (sección acusados) y cerebros grises de los entresijos económicos y políticos de la Generalitat en los ochenta y los noventa. Ayer, cinco años después de haber sido detenidos e imputados por delitos...
Suscribete para leer la noticia completa:

