La inmersión obligatoria, aberración pedagógica fruto de la mente tarada de aquel cura «trabucaire» del PSAN, Joaquim Arenas, jamás pretendió ser un método para aprender el idioma. Bien al contrario, la gran cuestión para esos fanáticos no residía en difundir el catalán, sino en marginar al castellano. Lo de Mataró, ese aquelarre nacional-sociolingüista de los...
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