Fue en Amposta, casi en la desembocadura del padre Ebro que tanta sangre brava lleva en sus aguas. En Amposta, en las Tierras del Ebro, en donde una mayoría política indultó algunas de sus tradiciones taurinas para salvar lo que consideraban un vivero de votos. Para no mermar el poder electoral, al mismo tiempo que desde las posiciones más nacionalistas del Parlament...
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