Para mí las pruebas de la existencia de Dios se manifiestan en la bondad, en la belleza… y cuando veo jugar a Messi veo eso». Así caviló no ha mucho esa esforzada stajanovista de la telebasura, la tal Sor Lucía Caram, de cuyo obsesivo empeño narcisista por exhibir sus parcas luces en los platós debemos, por lo visto, aprender todos los catalanes, tal que si de...
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