Como aquel presidente del Gobierno tan simpático que tuvimos y que aseguraba hablar catalán en la intimidad –en público se le entendía perfectamente–, aquí el patriotismo también lo ejercemos de tapadillo: en el sofá, con la tele puesta y a todo lo que da, siempre que den deporte y la cosa prometa. Motos, coches, tenis, fútbol, baloncesto, golf, balonmano, waterpolo,...
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