Ni siquiera los de Pablo Iglesias, que partían de cero, pudieron ayer celebrar su resultado. Ganaron por goleada en Twitter y en los sondeos, terrenos virtuales en los que suelen manejarse bien, pero al final se han quedado para vestir jornaleros y como simple accesorio parlamentario: quince diputados, pero descastados, sin posibilidad de relacionarse con un...
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