El emérito Carod Rovira, uno de esos catalanes profesionales de carácter algo rifeño que tanto recuerdan a aquellos lepenistas «avant la lettre» que incubó la Esquerra de cuando la República, los infaustos Dencàs y Badia pongamos por caso, anda estos días con la mosca patriótica detrás de la oreja. Como Llach el cantante, Junqueras el melancólico y las dos señoras...
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