Puesto a elegir entre la ética y el pragmatismo, los malos conocidos y los buenos por conocer, Occidente no sabía si ponerse a servir o buscar criada cuando estalló la primavera árabe. Sin tanto drama, el radicalismo de extrema izquierda también obliga a plantearse las ventajas de la homologación política o la exclusión de una fuerza que en la calle quema coches...
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