«Conviértete y cree en el Evangelio», repetía el Papa en la iglesia de Santa Sabina. La imposición de la ceniza abrió ayer la Cuaresma en toda la Iglesia, desde el Vaticano a los pequeños templos en los que, pese a la amenaza del islamismo y de manera casi clandestina, se reúnen para rezar los cristianos perseguidos en Asia o África. En una nueva llamada de atención...
Suscribete para leer la noticia completa:

