En la sección canina de la indignación, en España tuvimos a «Excalibur», que duró dos telediarios, pero en Grecia se buscaron al perro «Lukánikos», héroe de la plaza Sintagma, para simbolizar una protesta que con el tiempo, y degenerando, que diría Belmonte, ha terminado con un Gobierno de Syriza en Atenas. Con las encuestas a favor y el deber cumplido, muy bregado,...
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