En el fondo, el gran problema de España reside en que nadie sabe estar en su sitio. Así, los cantantes y actores gustan de perorar sobre los arduos entresijos de la política económica, cuando no de los más enrevesados laberintos diplomáticos propios las relaciones internacionales, antes que limitarse a hablar de lo suyo, que es de lo que saben. Por su parte,...
Suscribete para leer la noticia completa:

