Durante unos meses me convertí en tu nieta, y lo que ya admiraba en ti desde la lejanía lo pude vivir, y volver a admirar, a tan solo unos metros. Las lágrimas que me acompañan desde que he sabido que te has ido para siempre no deforman sin embargo mis recuerdos, que me traen a la memoria a una mujer profundamente generosa, llena de cariño y con una ejemplar...
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