Sería oportuno que el asco que Oriol Junqueras dice profesar por la corrupción labrada a base de deslocalizaciones empresariales –velada alusión a Oriol Pujol y sus socios de las ITV– se hiciera extensivo a toda la familia del expresidente catalán. Evitaría así que se le acuse de relativismo delictivo, pues no tiene sentido recuperar aquel antiguo lema de ERC...
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