Pese a declararse en el Congreso de los Diputados católica practicante –«Soy católica, lo digo sin vergüenza y con orgullo, como tantos ciudadanos españoles»–, Consuelo Madrigal eligió ayer la fórmula de la promesa, sobre la Constitución, pero ante un crucifijo, para aceptar ante el Rey el puesto de fiscal general del Estado. Después de pasar por La Zarzuela,...
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