Aunque algo mejor comunicada, Cuba seguirá siendo una isla del pasado en el siglo XXI. Ayer liberaron a Alan Gross, pero los cubanos son aún prisioneros. Ni una palabra sobre democracia y derechos humanos. De momento, solo gana la familia Castro, que ha aguantado un pulso que arrancó hace más de cincuenta años, y Obama, necesitado de apuntarse un tanto –aunque...
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