El hartazgo al que han llegado los españoles con la corrupción se llevó por delante a Ana Mato sin que haya sido necesario que nadie la siente en el banquillo. Bastó un exmarido, perito en truhanerías y trinques varios, para terminar con su carrera política. La oportunidad política y la famosa y muy española «pena de telediario» se impusieron, imbatibles y rampantes,...
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