Mientras se jugaba el partido, los médicos trataban de reanimar a Francisco Romero, víctima de una batalla campal entre presuntos aficionados al fútbol. Al filo de las dos y media de la tarde certificaban su muerte. El Atlético-Deportivo estaba considerado de bajo riesgo, pero fue la excusa para que ultras de varios equipos se citaran a través de WhatsApp para...
Suscribete para leer la noticia completa:

