Sacudida por el impacto de un crimen insoportable, la madre de Sara y Amets no pudo asistir ayer al funeral por sus dos hijas, golpeadas hasta la muerte por su padre el pasado jueves. «No nos encontramos con ánimos para recibir», se podía leer en la puerta del domicilio materno, refugio de una mujer que primero fue víctima de la violencia doméstica, y finalmente...
Suscribete para leer la noticia completa:

