Antes que Estambul, aquello del otro lado del mar fue Bizancio, ciudad que sin moverse del mapa queda unos cuantos siglos más allá de Constantinopla y donde en tiempos se formuló y popularizó una manera de marear la perdiz que aún se practica. Ayer en Estambul, el bizantinismo consistió en determinar si el Papa Francisco rezó, meditó, reflexionó, hizo una adoración...
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