A algunas personas las armas nuevas suelen suscitarles la misma fascinación que un automóvil sin estrenar. Asimismo, el cementerio de automóviles parece traer consigo la derrota de biografías lejanas, mientras estos alijos de instrumentos mortíferos parecen ser el telegrama que avisa del fracaso de la revolución. Casi todos los movimientos revolucionarios comienzan...
Suscribete para leer la noticia completa:

