Que alguien llamado Sócrates se ponga a estudiar tardíamente filosofía y ciencia política entraría dentro de lo normal. Que elija una prestigiosa escuela de París para aparentar que lustra su currículum, quizá también. Incluso sería sensato quitarse de en medio, si uno deja a su país en bancarrota y en manos de los temibles «hombres de negro» de la Troika y sus...
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