Lo primero que se me ocurre al ver a un mandatario español en el G-20 es: «¡Pues menos mal!, ¡Anda que si no valiéramos ni para los veinte primeros!»
Después pienso qué hubiera sido si las apreciaciones del australiano, de Camerón, la Merkel, el chino u Obama hubieran sido las contrarias: que si España es líder de las recesiones europeas, que si Bankia, que si...
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