Después de tanto y tan largo calor, refrescó ayer en Madrid, como en buena parte de España, pero no tanto como para poner las calderas a todo lo que dan y llenar el cielo de esas columnas negras que sujetan el invierno capitalino. El humo que salía del Banco de España, abundante y desordenado, era de otra naturaleza, resultado de la explosión de una bombona de...
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