Como Rilke, yo también creo que la única patria de un hombre es su infancia. Por eso me resultan tediosos hasta el hastío sus procesos, sus cadenas y sus esteladas, al tiempo que me conmueve en lo más hondo la destrucción anunciada del paisaje urbano que ha dado forma a mi personal memoria. La memoria espacial de alguien que creció contemplando, y más de una...
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