Estas cosas se hacían antes a escondidas. En el mejor de los casos, pasados los años y prescrito el delito, sus protagonistas las contaban en la intimidad y a modo de confidencia para darse ese aire de exclusividad marginal que en el cine y las novelas exhiben los hampones. Bien dosificada y mejor contada, sin papeles de por medio, la delincuencia retrospectiva...
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