«La Iglesia es del Señor, que la guía a través de hombres que Él elige», dijo Benedicto XVI a los pocos días de su renuncia. También nos recordaba que es como un árbol que siempre se renueva, con brotes tiernos y ramas secas.
El obispo es un hombre extraño para la cultura de nuestra época, porque a través de su humanidad (con sus límites y pobrezas) debe manifestar...
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