Sin salario alguno, y a menudo en el lodazal más mísero del delta del Ganges, a un paso de donde campean los fusiles de las FARC o los machetes del islamismo salvaje de Boko Haram, en ese lugar a medio camino entre la boca del lobo y el filo de la navaja… Allí, donde nadie quiere, han elegido vivir los misioneros, alrededor de 15.000 españoles que han optado...
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