La carta con la que, desde algún refugio, Jordi Pujol deshacía un ocultamiento de 34 años la interpretó la familia como la señal convenida para correr a esconderse a la frontera. Todo estaba bien, pero los Pujol se esfumaron. Una noche el expresidente autonómico fue avistado leyendo un libro a través de una ventana de la casa de la Cerdaña de Jordi júnior. Otra...
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