Con Carlos Slim instalado en un pueblo de Orense y los Pujol encerrados en la Cerdaña, el todo «Forbes» se desmarca del veraneo de pamela y fueraborda y subraya la exclusividad del turismo rural, con persianas a la calle. Salvo su intimidad, el magnate mexicano no tiene nada que esconder y, con las cuentas claras, se refugia en el municipio de Avión por capricho...
Suscribete para leer la noticia completa:

