Vladímir Putin, que fue espía del KGB antes que fraile, sabía perfectamente que a Angela Merkel le daban mucho miedo los perros cuando en enero de 2007 la recibió en su residencia de Sochi, donde los Juegos Olímpicos. Nacido y criado para intimidar al mundo civilizado, Putin dejó que Koni, una labradora negra que ahora tiene catorce años, se arrimara, olisqueara...
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