Este niño acaba de aprender a escribir su nombre. Es consciente de lo que supone este avance que le separará del analfabetismo, y, aunque él ignore las razones del progreso, exhibe con orgullo esos signos donde más que mostrarnos su nombre se muestra a sí mismo, porque somos nuestro nombre, ese en el que no intervenimos, que nos pusieron nuestros padres, pero...
Suscribete para leer la noticia completa:

