Madrid fue ayer más que nunca territorio rojiblanco. Una impresionante procesión de almas atléticas acompañó a su equipo por las calles de la capital desde su templo (el estadio Vicente Calderón) hasta su olimpo (la fuente de Neptuno) para festejar la consecución del título de Liga (el décimo que conquista el club), el fin de duopolio Madrid-Barça y la consolidación...
Suscribete para leer la noticia completa:

