Uno de los padres del socialismo utópico, Charles Fourier, sostuvo que el avance irresistible del Progreso llevaría a que algún día el agua del mar supiese a limonada. Y nuestros pobres nacionalistas creen en algo parecido. En su fuero interno, Artur Mas barrunta que el porvenir inmediato de Cataluña tras la gloriosa declaración de la independencia tendría sabor...
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