«¿Papá, por qué somos del Atleti». La ingenua pregunta de un enfurruñado niño a su padre –formulada allá por el año 2000 desde el asiento de atrás del coche con el equipo en el infierno de Segunda– encontró ayer su respuesta definitiva en el Nou Camp. Jugándose la vida frente al vigente campeón, en el último partido, en campo contrario, con sus dos mejores futbolistas...
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